Columnas
Sinaloa: nuestro machismo ancestral
Por: Redacción el 16 de octubre de 2017
Sinaloa: nuestro machismo ancestral
 Martín Durán


*Apuntes para un país y un Estado fundado por el machismo ancestral

*La despreocupacion de Reyna Araceli Tirado en el ISMUJERES

*Periodismo en soledad

No se da nada más en el Congreso del Estado, el machismo concurre en todos los niveles de la vida, y claro las instituciones que forman parte del Estado replican sin cesar una histórica violencia contra las mujeres, que hoy en día muestra sus fauces de manera más sutil. Todavía hace falta un largo camino por recorrer.

El ensayista y poeta Octavio Paz ya desde los años 50, al analizar la sicología del mexicano, su machismo histórico y cultural, también hablaba de ese Estado creado a partir de la ideología machista, que hoy en día si bien gracias a las luchas feministas ha habido avances, el cambio ha sido en las formas y no en el fondo. Si uno lee El Laberinto de la Soledad, publicado por primera vez en 1950, podrá darse cuenta que poco o nada ha cambiado esa cultura que hoy nos convierten en un país de feminicidios y de agresiones contra la mujer.

Por ejemplo, en el gabinete presidencial no abundan las mujeres, y para no ir tan lejos tampoco son suficientes en las secretarías de estado del gobierno de Quirino Ordaz Coppel. El Poder Legislativo podrá decir que ya logró la paridad, y qué bien, pero ahora falta que las diputadas dejen de estar pensando tanto en sus veraderos patrones y hagan, trabajen y actúen para una sociedad agraviada por la misoginia. Su silencio las incrimina, y su apatía para entrarle a la Alerta de Género que se decretó desde abril pasado no habla de otra cosa más que su desinterés para combatir algo que también a ellas les afecta.

Pero no lo hacen por cuestión política, y es cuando uno se da cuenta que la política hace más daño en las instituciones que cualquier otra cosa. Si Quirino se ha mostrado abierto a todos los temas, Malova fue un gran ejemplo de un gobernador profundamente machista: combatió a toda costa que no entrara la alerta de género, nunca reconoció el problema de la violencia contra las mujeres como tal, “pórtense bien”, les decía, y esta frase lo dibujaba tal y como era, con ese arraigo hacia la cultura misógina que prevalece en Sinaloa.

Y por eso también se mata en Sinaloa y en todo el país, por machismo. No nada más es asunto de narco, sino de machos. El narco mata porque es un macho, porque “todos se la pelan”, los gobernantes no escuchan porque son muy machos y, claro, el feminicida con las manos manchadas de sangre también asesina porque su machismo lo llevó a la locura.

Conversando con una colega en una ocasión, razonaba que nada le había hecho tanto daño a este país como su cultura machista, y mientras no se buscara una sanación colectiva al Patriarcado, que también desde los cimientos del Estado mexicano ha sido institucionalizado, la sociedad mexicana seguirá padeciendo estas taras ancestrales

¿Qué decir del periodismo? También formamos parte de esta intrincada forma de perpetuar el odio de género, y lo más grave es que lo expulsamos en las cloacas de los titulares que condenan a las víctimas y las criminalizan.

Basta recordar los dos feminicidios que sucedieron el jueves pasado, el primero en donde un sujeto le dispara a quemarropa a una jovencita de 19 años afuera de un bar en el Tres Ríos, dejando herida a su hermana y el segundo el hallazgo del cuerpo de la alumna de la UAS, Jeovana Sarahí, secuestrada al salir de la escuela.

Hasta ahora la Alerta de Género ha sido letra muerta, ya lo hemos dicho hasta el cansancio, pero el asunto aquí es que la violencia de género se replica desde las instituciones que, por omisión o complicidad (en el caso de la Fiscalía) mantienen perpetuando este clima de inseguridad hacia las mujeres.

La tirana viajera del ISMUJERES

Tan pronto como publicamos la columna en donde hablamos sobre la actitud paténica de la directora del Ismujeres, Reyna Araceli Tirado Gálvez, nos enviaron el programa de la Universidad de Salamanca en donde la funcionaria, como catedrática de la UAS, llevaba una ponencia. Eso fue a principios de octubre, pero la semana pasada fue denunciada porque el congreso al que asistió ya había concluido y ella de viaje por Europa, aprovechando que ya estaba en España.

Mientras tanto en Sinaloa los feminicidios siguen imparables, pero la frívola directora de esta institución de paseo, con una Alerta de Género solo en el papel.


El periodismo en soledad

Aunque el eslogan del foro al que fuimos invitados por Sinaloa de parte de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de México haya sido #NoEstanSolos, la verdad es que siempre he pensado que éste es un oficio de soledad.

Ya sabemos que México es uno de los peores países para ejercer el periodismo, y que apenas entrando octubre otro colega fue asesinado en San Luis Potosí. Los nombres y las historias se acumulan y uno desea solamente no ser el próximo.

Entonces... ¿por qué la sociedad no ha abrazado los intereses del periodismo para protestar? El Estado mexicano ha jugado muy bien sus cartas, divide y vencerás reza la vieja sentencia, y como sentencia llevamos un camino espinoso en el que no sabemos si la próxima nota nos costará la vida.

En Sinaloa ya han ganado mucho aquellos que silenciaron a Humberto Millán Salazar y a Javier Valdez Cárdenas. Ganaron la fortuna de ser cubiertos por el oscuro manto de la impunidad, que rima con felicidad, pero no en este mundo y en este lenguaje significan lo mismo.
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