= Los indicios son más que evidentes
= Juez de allá ordena restituir a Vargas
= El llamado, sin efectos legales
= RRM en el cambio de mando en IX ZM
= Del “maremoto” al tsunami en Mazatlán
El pasado fin de semana, circuló, en redes sociales, una foto del ex presidente municipal de Ahome, Gerardo Vargas Landeros, al lado de Alfonso Ramírez Cuellar, en un acto político de un ala de MoReNa, allá por la capital del país. Ramírez Cuellar encabeza ahora un grupo de este partido, denominado -nada original – “Construyendo el Segundo Piso de la Cuarta Transformación”.
Ramírez Cuellar es originario de Zacatecas y trae, entre ceja y ceja, la idea de convertirse en candidato de su partido a la gubernatura de ese Estado, lo que lo ha situado en un choque frontal contra Ricardo Monreal Avila, cuyo grupo pretende mantener su férreo control de esa entidad.
Vargas Landeros estuvo por allá, cerca de Ramírez Cuellar. Al parecer las restricciones legales, derivadas del proceso judicial que se lleva en su contra, no le impiden salir de Sinaloa. Seguro no.
A mediados de semana, todos los medios de comunicación de nuestro Estado, divulgaron informaciones en el sentido de que un juez federal había dictaminado una suspensión definitiva respecto a dicho proceso y ordenaba, al mismo tiempo, la restitución inmediata de Gerardo Vargas, como presidente municipal de Ahome. Y fijaba un plazo de 48 horas para el cumplimiento de su veredicto.
Usted amigo lector, seguramente ya sabe la jurisdicción de ese juez federal Primero de Distrito: Zacatecas.
¿Coincidencia? La verdad de las cosas es que ofende tanta obviedad. ¿No?
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Y bueno. Ese plazo de 48 horas ya se cumplió y hasta donde sabemos no llegó la notificación correspondiente ni al Congreso del Estado ni al ayuntamiento de Ahome, entidades que desaforaron a Gerardo Vargas en mayo pasado, para dar cumplimiento a la medida cautelar señalada por el juez de control que tiene el caso en sus manos.
O igual y si llegó; pero no tuvo efecto legal alguno. El ex diputado local Antonio Menéndez, se mantiene como alcalde de la ciudad de Los Mochis.
Sobre el particular, el gobernador Rubén Rocha -a quien los representantes de los medios de comunicación abordaron en el acto de toma de posesión del nuevo comandante de la Novena Zona Militar – dejó claro que es un tema que corresponde al Poder Judicial, en el cual el Ejecutivo “no tiene injerencia alguna”.
-No me compete, en lo absoluto – subrayó.
Del mismo modo, la diputada María Teresa Guerra Ochoa, presidenta de la Junta de Coordinación Politica del Congreso del Estado, remarcó que no existe notificación alguna en el Legislativo y que por consecuencia Antonio Menéndez es el presidente municipal de Ahome.
-El señor Vargas -abundó – es objeto de un proceso penal, con medidas cautelares en su contra; es obvio que no puede regresar, por lo pronto, a la alcaldía de Los Mochis.
Ya lo anticipábamos.
Que el retorno de Vargas Landeros a la presidencia municipal de Ahome no sería tan fácil como los interesados en el caso pretendieron hacerlo parecer. Gerardo tiene ya claras medidas cautelares a cumplir, mismas que podrían ampliarse tras la audiencia de septiembre próximo, sin descartar otra peor.
En fin.
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A propósito.
En pleno periodo vacacional -del cual muy pocos disfrutan en la unidad administrativa estatal -, el gobernador Rocha mantuvo su agenda de actividades públicas, al dejarse ver (reiteramos) en la ceremonia de cambio de mando en la Novena Zona Militar, con sede en esta ciudad capital.
Ya se fue, en efecto, el general Porfirio Fuentes Vélez y llega en su lugar el general de brigada Santos Gerardo Soto.
Movimientos normales en la Secretaría de la Defensa Nacional.
Fuentes Vélez, incluso, es ascendido al ser nombrado como comandante de la Región Militar, con asiento en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. Santos Gerardo Soto llega procedente de la ZM de la capital del estado de Puebla.
-Mantendremos estrecha coordinación, en apego al compromiso hecho por la presidenta de pacificar Sinaloa – acotó, simplemente, el gobernador Rocha.
En paralelo, más fuerza de tarea arribó ayer a Culiacán, también en plena disposición de atender la exigencia de la titular del Poder Ejecutivo Federal. Y ya son tantos que hasta la cuenta se perdió.
Suyos los comentarios, amigo lector.
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Por otro lado…(sujeto a la corrección por parte de Francisco Chiquete).
En la madrugada del sábado de Gloria, correspondiente a la Semana Santa de 1964, un grupo de vehículos dotados de los rústicos alta voces, alertaron al puerto de Mazatlán sobre el arribo de un maremoto (hoy tsunami), como consecuencia de un terremoto en Alaska. Algo parecido a lo que sucedió hace un par de días con el violento sismo en la zona de Rusia que se carea directamente con los Estados Unidos.
Aquello, lo de 1964, no se tomó como una posibilidad, sino como algo seguro, inminente, que barrería con el entonces modesto puerto de Mazatlán.
La rudimentaria voz de alarma provocó todo un caos en aquella pequeña ciudad: la inmensa mayoría de sus residentes se volcaron sobre las calles para tomar las rutas hacia las zonas altas, sin temor a los robos que pudieran registrarse a su patrimonio familiar. La vida es primero. O si le acomoda mejor: el miedo no anda en burro.
Sin embargo, nada pasó y los mazatlecos volvieron a sus casas con las primeras luces del amanecer, dispuestos a continuar con la celebración de la Semana Santa. Por la tarde, el “Maremoto” ya hasta corrido tenía. Y se tocaba en playa Norte y playa Sur. Vamos, hasta en el Sábalo, que era lo más fifí de la época.
Ahora fue diferente.
A través de los diferentes medios de comunicación, el gobierno de México circuló alerta de tsunami a raíz del violento sismo en Rusia y hasta estimó la hora en que el oleaje podría llegar a Mazatlán. Era una posibilidad, no una seguridad.
¿Y que sucedió con los mazatlecos?
Qué en lugar de buscar refugio en las zonas altas, se volcaron a lo largo del paseo costero para esperar la llegada del tsunami, en medio de un ambiente de fiesta: música, baile, bebida, comida y mirada fija en el mar, en espera de la llegada del espectacular oleaje.
Como en 1964, nada pasó y como en 1964, la fiesta siguió en el puerto, durante el día y los días subsecuentes. Época vacacional. Al fin y al cabo.
Esto solo pasa en Mazatlán.
¿No?
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Y hasta aquí por hoy. Nos vamos ya. Cuídense mucho y Dios los bendiga. Ahora y siempre.